ENCUENTRO EN EL ASCENSOR

 

am_66846_1548846_186293Marta y Jorge eran vecinos, vivían en el mismo portal pero en distinto rellano de la escalera. Desde hacía veinte años se habían ido encontrando esporádicamente, cruzando saludos y alguna que otra frase. A pesar del tiempo transcurrido y de encontrarse de lleno en plena madurez, algo sucedía entre ellos dos cada vez que  coincidían: Repentinamente la electricidad se desviaba de los cables del tendido del edificio y los recorría a ambos por igual, dejándolos cubiertos de un intenso rubor, de sonrisas tontas y sin palabras.

 Una tarde de verano la pareja se hallaba esperando el ascensor que tardó un buen rato en bajar a la planta baja. En el recuerdo quedaba flotando aquella vez que se rozaron las manos, hacía mil años, cuando Jorge ayudó a Marta a subir unas bolsas. Se miraron tímidamente y permanecieron callados mientras la puerta del ascensor los engullía. El elevador comenzó a escalar lentamente la pared y de repente dando una gran sacudida se paró entre dos plantas. Por más que dieron a todos los botones no consiguieron que la máquina volviera a caminar.

cuadro_-322119

 A través de los cristales del ascensor el sol de julio de las cuatro de la tarde, despiadado y terrorífico, los iba asando lentamente. Apretaron el botón de socorro. A los pocos minutos una voz monótona les preguntó:

– ¿Qué ocurre?

– El ascensor se ha quedado colapsado entre dos plantas.

– Tomo nota de su dirección. Nuestro técnico se pondrá en camino lo más rápidamente posible.

– ¿Cuánto tiempo tardará en sacarnos de este horno?- Preguntaron al unísono la pareja. Sabían que estaban en peligro de deshidratación y… algo más. Se sentían terriblemente asustados, no solo por el agobiante calor, sino por compartir más de dos minutos el mismo recinto.

– Alrededor de treinta minutos- Contestó la telefonista con indiferencia -Procuren mantener la calma, enseguida estaremos con ustedes- Y sin más, la voz se esfumó.

Marta recordó que llevaba en la bolsa de la compra una botella de agua que había cogido en el supermercado. Localizó el recipiente entre las compras y con cierta timidez se la ofreció al hombre. Todavía estaba fresquita. Éste bebió con avidez y se la devolvió a la mujer con una sonrisa. Gruesas gotas resbalaron de la comisura de los labios húmedos mojando la camiseta de Marta. Los ojos de los dos se encontraron mientras Marta volvía a beber ansiosamente:

– Vamos a tener que hacer algo para soportar este horno.

Después de decir esto, Jorge se quitó la camiseta dejando al descubierto un tórax fibroso y bronceado. La mujer no apartó la mirada del vecino en esta ocasión, sino que le estudió con detalle, deteniéndose en la cintura sin asomo de grasa. Le pareció un hombre maduro con el cuerpo de un adolescente. Se sintió observada igualmente. Esos ojos que la electrizaban la recorrieron centímetro a centímetro hasta pararse en su escote.

– ¿No tienes calor? – Preguntó Jorge invitadoramente, mientras se vertía un chorro de agua por el pecho.

Marta no se hizo de rogar. Comenzó a sacarse la camiseta por la cabeza. Al ver a Jorge tan pendiente de sus movimientos, los ralentizó estudiadamente: Primero dejó ver el ombligo, lentamente la tela subió hasta el estómago, mostrando el comienzo del sujetador malva. Un leve jadeo le indicó que su compañero seguía muy de cerca cada desplazamiento de la ropa. Al fin, el sujetador quedó al aire y los senos se movieron juntos arriba y abajo, como riéndose del hombre de enfrente. Acabó la exhibición sacándose la camiseta por la cabeza con movimiento ondulante. Una parte de Marta le increpaba recordándole la mujer responsable que debía ser o por lo menos aparentar. La otra, le decía que se dejara llevar y que no pensara. Que por una vez fuera ella misma.

Allí estaban los dos vecinos medio desnudos, frente a frente, después de tanto tiempo de encuentros en el portal, de querer y no querer intimar más. La botella de agua siguió cambiando de manos.

– ¿Quieres que te eche unas gotas por la espalda?- Preguntó Jorge con voz entrecortada.

– Sí, sería estupendo- Contestó Marta dándose la vuelta. Las manos del hombre, empapadas de agua, comenzaron a masajear los hombros de la mujer. Lenta y suavemente fueron resbalando por la espalda hasta la línea del sujetador. Jorge introdujo dos dedos entre la goma del cierre y la piel de Marta, deslizándolos poco a poco hasta alcanzar el comienzo de uno de los senos. La mujer suspiró de placer y sorpresa, pero no se movió. El hombre siguió su avance hasta que sus dedos treparon y alcanzaron la cima de aquella montaña turgente. Marta sintió como Jorge se pegaba a su espalda contraído en un jadeo ronco.

20308670

 La puerta del ascensor se abrió inesperadamente y la cabeza del técnico asomó por la rendija de uno de los pisos:

-¡Enseguida les saco de ahí, tranquilos, no se pongan nerviosos!-

 Se vistieron apresuradamente mientras el elevador se estabilizaba en una planta. La puerta se abrió en cuestión de segundos, bien anclada en un rellano. Marcos tapó torpemente con el periódico una mancha húmeda que llevaba en los pantalones. Marta al observar la maniobra, sonrió tontamente sin saber muy bien cómo debía actuar. Salieron juntos y acalorados de su encierro. El técnico los observó de hito en hito.

 Jorge y Marta se miraron por última vez antes de entrar en sus respectivas casas. Los dos se habían vuelto a colocar su máscara de rutina, igual que habían hecho siempre, simulando ser dos extraños.

13-el-ascensor_640

 

Anuncios

3 comments

  1. Este relato es bien diferente, y muy real. Yo creo que la imaginación y la falta de valor en muchas ocasiones propicia estas situaciones, o da pie a imaginarlas. A veces lo que creemos que está pensando el otro no es real o si, pero nos da miedo que no lo sea y no damos el paso.

  2. Lo que puede uno hacer cuando está tan “atontado” verdad? Es mejor si se quiere algo ir a por ello porque la vida pasa inexorablemente y no hay muchas ocasiones como esa.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s