Al fin, tiempo de primavera.-

Oyó dar la hora en el gran reloj del bosque: era tiempo de primavera. Se quitó el traje de invierno, sacudiendo la nieve y el frío antes de guardarlo. Con gran emoción abrió la puerta del armario para sacar su prenda más singular, especialmente diseñada para tan fastuosa ocasión. Brillaba igual que un tesoro pues se hallaba hecha de miles de semillas, de polen y de brisas de hermosos sueños. Se lo puso a toda velocidad delante del espejo mientras unas nubecillas de tormenta tapaban el sol. Salió al exterior para recibir la primera lluvia. De repente el sol se asomó curioso dejándose ver en todo su esplendor. De inmediato se abrieron todas las flores de su vestido con un gran estallido de color, y se vio guapa, muy guapa.

vestidos-de-flores-naturales-6vestido flores


María Teresa Echeverría Sánchez (escritora).-


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